De nuevo vuelvo a fallarle a mi marido, desaparece de mi vida. Hasta el momento en que vuelve y esta vez me va a dar instrucciones concretas para ser perdonada

por | 29 noviembre, 2018

Roberto desapareció a lo largo de una semana. Día tras día que entraba en casa me ilusionaba pensando que mi marido estaría en ella y me haría abonar a pollazos mi torpeza frecuente, mas mi ilusión se desvanecía cuando hallaba la casa solitaria. Ante mi sorpresa llevaba más de diez días sin saber de mi marido, nunca se había retardado tanto. Estaba a puntito de salir de la oficina cuando entró un e mail en mi cuenta corporativa. Lo abrí mientras que mis manos me tremían al ver que el expedidor era mi marido. El e-mail afirmaba aproximadamente lo siguiente. El viernes deseo que cojas el turismo y vayas al hotel Landa en Burgos. Deseo que llegues ya antes de las diez. Deseo que lleves 3 vibradores y una barra de castigo. Allá vas a recibir instrucciones. Esa noche me masturbé como una desquiciada aguardando que mi marido entrara por la puerta y me tomase sin cuartel al no haber podido soportar la espera hasta el viernes. Salí cuanto antes del trabajo para llegar con tiempo. Mi chocho correaba pensando en la reconciliación con mi esposo y con sentir nuevamente su dura polla atravesándome. Pasado Lerma estuve a puntito de parar a masturbarme, mas siga puesto que deseaba llegar antes que anocheciera. Mis pezones debieron traspasar la lona de mi camisa cuando el recepcionista me dio la llave diciéndome que mi marido la había recogido unas horas ya antes. Estaba segura que estaría en la habitación aguardándome Entre en la habitación, entre con temor y ganas de encontrármelo allá. Para mi sorprendo la enorme habitación estaba llena de cables, cámaras, luces y en una mesa una suerte de decodificador. No daba crédito. Sobre la enorme cama tenía unas hojas impresas. – zorra, vas a recibir una llamada perdida. Vas a encender la cámara, te desvistieras y esperas de rodillas con el antifaz puesto. Si deseas saber de que va todo esto mira en la mesa por la noche. Abrí la mesa a la noche y no había nada, brinqué sobre la cama y en la otra había múltiples hojas impresas. Jamás había entrado mas eran las capturas de una charla en tilder entre un perfil con mi cara y el Nick “madrileñacaliente” y un palomo. Esencialmente en la charla al palomo en cuestión le afirmaba que deseaba hacer un trio en el que me dieran caña y grabarlo en vídeo como recuerdo de una insensatez. El chaval al comienzo me preguntaba si era una gracieta, después si estaba segura y por último que tenia al amigo. Yo por mi parte les afirmaba que deseaba ir a Burgos donde no había peligro de que absolutamente nadie me conociera y que deseaba que me follaran sin miramientos duro. Que me quedaría con la grabación. Que no podía grabar y que decidirían cuando se terminaba. Me tremieron las piernas, el hijo puta de mi marido me ofrecía a 2 ignotos para ser tomada por ellos y encima grabándolo. Las hojas terminaban con escritura a mano “eres un puto desastre y de este modo no puedo vivir, ya no se como hacer que cambies” Sabia que podía coger la puerta y también irme, mas no le volvería a ver nunca. No sabia que meditar ni que hacer, incluso eran las nueve y faltaba al menos una hora. Abrí la maleta y la dejé en un rincón tras colgar mi ropa en el guardarropa y dejar los vibradores y barra de castigo sobre la mesa a la noche. Me desvestí y me metí en la ducha… Estuve en ella más de lo común pensando donde había llegado mi vida. Me limpie bien los bajos e inclusive pasé por el tigre para vaciar mi adentros. Me sequé el pelo, me pinté y viendo el reloj aproximé el móvil a donde estaba. Victima de los nervios encendí un cigarro y solamente darle una calada debí tirarlo pues entro un SMS en mi móvil. “en recepción” deje la puerta abierta que en tres minutos estamos dentro. Por suerte desde el corredor no se veía la habitación entera con lo que pude dejar la puerta abierta completamente y tras darle al botón de grabación y ponerme el antifaz, me pude poner a de rodillas en la moqueta del cuarto con el corazón a mil por hora. No aprecié como entraban mas si como cerraban la puerta. – joder semeja menos soberbia que las fotografías que mandó –

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