Inicios en la zoofilia

By | 29 enero, 2016

Todos en alguno momento hemos sentido algo más que adoración por los animales, para iniciarme en la zoofilia a los diez años, hubo una serie de eventos que se juntaron y efectivamente ahorita ahora pensando con cabeza fría, fue una experiencia asaz adorable, Soy oriundo del labrantío, un primo de la ciudad nos visitó, a su reingreso dejó abandonada una revista porno en la habitación adonde estuvo, era en el momento que tenia nueve años, esta revista llegó a mis manos y me causo mucha curiosidad ver mujeres desnudas con su matriz rasura, otra escenas con penetraciones profundas, pero a modo a mitad de revista había unas fotos con escenas de zoofilia con varias especies, entre ellas unas fotos con gallinas, inicialmente me causo estupor, asombro, congoja, de todo, si bien ese año no se me estaba despertando los instintos sexuales, me gustaba ver animales apareándose y ver esas fotos de mujeres desnudas, ya al año correlativo inicie a sentir erecciones demasiado fuertes cada vez que miraba la revista, y una efecto de pellizco que no podía explicar. Un buen fecha fin de hebdómada estando totalmente solo, estaba viendo la revista y tenía esa extraña emoción, luego las gallinas se metieron al bodegón adonde se guardaba la siega de borona, trigo y otras cosas, así que me fui a espantarlas y cerrar la portón, al entrar algunas salieron corriendo pero una en específico, digo diferente por su magnitud (muy grande), simplemente se acurrucó y no se movía, la tomé con las manos para sacarla y en ese segundo le veía tanto movía la albañal, recordé las fotos de la revista por lo que me propuse con total bisoñez en hacer lo mismo. Para tener privacidad por si alguien llegaba me escondí a abertura cerrada en el cuarto de baño o sanitario de la casa, y me desnudé de la cintura para bajo, tenía colmado turbación, estaba temblando de pavor, no sabia que hacer, exento incautación tenía mi pequeño miembro (no mediría mas de seis o 7 centimetros, y tan grueso a modo el extremo meñique de un adulto) totalmente firme, pare a la gallina sobre la funda del sanitario, me acerque a la gallinácea, sentía unas cosquillas excitantes de sus plumas en mi vientre, y de vez en en el momento que la rosaba con mi falo, eso no lo había sentido, era todo nuevo, extraño, raro; pero afectuoso, recordando a modo se apareaban los animales, con una mano le aislé las plumas de la cloaca, y tal pude le acerque bien mi glande dejándolo acariciar su entrada, sintiendo mucha más satisfacción, curiosamente la gallina se mantuvo íntegramente quieta y jamás molestó, la tome por entrambos lados y la aprisionaba contra mi, no se tal fue, pero la cobardica levantó la rabadilla, (que es el mismo movimiento que hacen en el tiempo que se aparean con el gallo) y en ese momento no se como pero la penetré completamente, fue extremadamente agradable, sentí tanto si me estuvieran quemando el verga, sentía contracciones consecutivas agradables, duraría unos cuatro segundos y me invadió un miedo terrible, así que saqué mi verga y traté de tomar aire, carente embargo no me pude aislar y repitiendo nuevamente, le coloqué mi bálano en la entrada, la tomé con mis manos y de la misma manera la penetré completamente, estuve así largo lapso, la gallinácea de ningún modo molestó, de vez en en el momento que trataba de ponerse en cuclillas moviendo la cóccix hacia los lados, curiosamente inició a engrasar, ¿por qué? por que en su forma natural lubrican para arrojar el huevo, en medió del estupor, arrebato, placer, miedo y demás sensaciones que me invadían, me iniciaron unas contracciones extrañas, con temblor de mis piernas, incluso ahora no quería seguir así sintiendo mi pene metido, era tal una especie de abandono, por lo que saqué mi miembro y dejé ir a la pita, luego me bañe bien mis genitales y dejé pasar el tiempo, creo como a los 15 días volví a sentir esa emoción extraña y cuando estuve solo fui busqué esa misma cobardica y repetí la experiencia, pero en esta ocasión conseguí un espejo,lo coloque al lado para observar a mi verga enteramente escondido en su albañal, la escena era como las fotos de la revista, en los años siguientes actualmente había cogido tanta experiencia que inclusive penetraba a varías gallinas al mismo edad, a los 14 años mi pene estaba aumentando de magnitud, y tal hoy había cogido mucha experiencia, había escuchado que alguien miserables habían matado gallinas, continuamente tuve la cuidado de buscar solo mi satisfacción desprovisto menoscabar al animal, eso motivo cambiar de especie, así que inicie a experimentar con ovejas y cabras hasta los dieciseis años, a esa edad inicié a ejercer con becerras; mis favoritas, exento incautación he practicado con toda especie fámula, con burras unas varias veces, con yeguas cuatro veces, con caninas tan exclusivamente terna caninas, con cerdas unas diez hembras y con cuatro llamas en terna oportunidades diferentes, nunca he contraído achaque alguna, continuamente he sido muy escrupuloso en la selección de los animales, así que la zoofilia es más común de lo que algunos mojigatos creen, exento embargo nunca he estado participando en la zoofilia con otras personas, y en lo posible he penetrado a hembras que están en celo o en su efecto que manifiesten los deseos de ayuntar, hay un caso bien curioso y es con una oveja, no se ha dejando montar de su especie, pero en el momento que me ve paquete sobrado, y en las noches en el tiempo que me siente se pone en pie y se voltea de cola, con el simple hecho de tocarle la vulva abre las patas y en el momento que siente la penetración ella misma colea fuerte hacia atrás, cuando ocurre la polución se voltea e inicia a lamerme el glande, claro debo tener mucho cuidado, en cualquier momento puede masticar lo cual sería bastante lacerante y asqueroso. otro función de zoofilia que me gusta con cuanta especie pueda es la lluvia dorada y consiste en darle a mis hembras sal o agrosal, eso produce mucha sed y consumen bastante líquido, o en su efecto darles a beber agua con dulce que también les gusta, esperar una hora para penetrar las hembras, de manera que cuando se encuentra en plena penetración, esta sensación les produce muchas ganas de orinar, y cuando sienten los deseos de reclinan soltando un chorro muy caliente, el cual cuando se desplaza por el pene se siente como si quemara.

Deja un comentario