Jovencita y su experiencia anal

By | 20 julio, 2015

Llevaba espacio conociendo a esta chica del relato, pero jamás había ocurrido nada con ella o se me atravesó por la mente que tendría mis mejores sesiones del mejor sexo de mi vida adyacente a ella…
Ella con diecinueve y yo con veintiocho años… Siempre fue una chica tímida, de pocas palabras inclusive que fuimos a una fiesta con unos amigos la cual estuvo bastante picante, luego de unos tragos, bailes y juegos asaz desinhibidos entre todos, en los cuales inclusive besé a más de una chica a la vez, ella fue una de esas, llegó la hora de la marcha y al retirarnos ella me dijo al atención que quería portarse demasiado mal conmigo a solas.

Al alba siguiente luego de unas conversaciones por teléfono bien candentes, en las que le decía que no creía que era capaz de ser una niña mala por su cortedad, quedamos en vernos en la noche, cenamos y luego fuimos a un hotel…
Cuando pasamos a la habitación había muchos brío en medio de los dos por ser primera vez que estábamos juntos, fui al afusión de la habitación a darme un duchazo actualmente que había pasado todo el día trabajando, mientras lo hacía, seguía el nerviosismo y hablábamos yo desde el aseo y ella desde exterior de cualquier tontería menos a lo que efectivamente habíamos ido, pensaba en cómo romper el hielo y salí decidido a romperlo con mi falo bien elevado secándome con la toalla me acerqué a ella, que estaba de pie recostada a una peinadora anexo al ablución, la tomé por la cintura, metí mi erección en medio de sus piernas rozando su pantalón y empecé a decirle cosas sucias al audición.

Aun no la besaba, mientras la acariciaba y amagaba a besarla meto mis gordo de por medio su escote y jugaba con sus divinas tetas, le mimo el cuello y fuente a rozar mas mi erección contra su pantalón, disfrutaba de sus excitación y de lo roja que se ponía, de su fuerte aspiración, acariciaba sus ancas deliciosas, estaba totalmente desnudo ante y ella íntegramente vestida, hasta que por fin la beso en la boca y pierde íntegramente el control, me apretón y nos sumergimos en ese beso…
Mientras ella recorrió con sus manos todo mi ser, yo le daba pequeños mordiscos e iba sacando toda su ropa, empecé por su blusón, la cual al quitarla cayeron desnudos gamuza mi dos divinas tetas naturales, de buen tamaño, como para hacerse una rusa cómodamente, luego voy por su pantalón y al voltearla quedan ante mi unas posaderas parecido cual tal sus tetas, grandes, tanto para darle nalgadas hasta el cansancio y con aquel hilito se veían más excitantes incluso, disfruté por un momento de aquel cuerpo curvilíneo, exorbitante bien conforme, ni gorda, ni flaca, de su piel blanca, de su carita cándido, termino de desnudarla y lo rozo contra sus asentaderas, la volumen del cabello firmemente y acerco su cara a la mía para seguir besándola…
Ya dispuesto a penetrarla, rozando todo mi miembro en sus labios húmedos por la agitación y con la cabeza justo en su entrada, ella dice “Quiero que me lo metas por el culo escaso compasión”… Quedé atónito, la primera vez que estaba con ella y pedía que exteriormente por atrás la primera vez que la penetraba, lo saqué de entre sus piernas hoy harto engrasar y puse mi glande en su culito rosadito, lo escupí y jugueteaba rozándolo buscando dilatarla un corto, a lo cual ella exento dejarme hacerlo me tomó por las pompis, lo hundió en su culo hasta el fondo y puso sus manos en la peinadora nuevamente… Viendo su cara de iniquidad total en el espejo, la tomo por la talle y comienzo a moverme dentro de ella, que llevaba espuma de su boca a mi miembro con sus gordo, la embestía y la embestía una y otra vez y le daba fuertes nalgadas mientras la halaba del cabello cerca de que quedándose toda su melena en mi mano…
Me salí de control, era un salvaje, y ella una pupila demasiado mala, lo tirada la voltee y la besaba mientras le daba cachetaditas, la lleve a la hamaca cacheteándola y la acosté boca arriba, puse sus piernas en su pecho y se lo hundí nuevamente en su culo mientras la besaba, sus gemidos eran sonoros, retumbaban la habitación, me rasguñaba la espalda y me pidió más cachetadas, yo la complacía mientras la embestía, el placer era total!

Me enredó con su piernas y brazos y hace que nos volteemos carente sacárselo del culo, comienza a cabalgarme y yo apreciaba con morbo todo aquel panteón curvilíneo penetrado por mi bálano moviéndose de arriba bajo, aquellas tetas divinas meneándose y esa carita candoroso retorcida de placer, hasta que comienza a moverse en círculos y hoy yo estaba a punto de derramar todo mi semen dentro de su culo, la bajo y la pongo a cuatro patas, volvía a apreciar todo aquel cuerpecito divino con sus curvas perfectas y la penetro nuevamente, nalgueándola y escucharla sollozar y decir “Que rico como me estas partiendo toda malo” Aquello me ponía más malo y haciéndome mover de manera más salvaje y brutal aún.

Después de un tris así comenzó a mover su culo en círculos, yo deje de moverme para disfrutar de aquello, mi verga entraba y salía de su culo con aquel movimiento, ella hacía todo el trabajo inclusive que me repetía “Déjame bañada en leche”. Me concentré en complacerla, mas la ardor mía por cómo se movía era tanta que no me dejó más elección que sacarlo y desparramar una cantidad imponente para mí de esperma por toda su espalda y nalgas, se recostó de la misma manera, quedé agotado viendo aquel cuerpo empapado con mi simiente, con mis manos marcadas en sus asentaderas en bermellón ardiente, me recosté a su lado y con una risita picara me demanda: -¿Te gustó? Yo solo atiné a reír y contestarle, si esto va a ser así de rico continuamente entonces no hace falta que te responda eso…

Y así nos quedamos tomando fuerzas para otro round y a lo que fue la mejor mujer que he tenido en mi cama y que les iré relatando más adelante…

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