Le solicité a mi primo enano que me muestre su verga, acabamos los 2 desnudos y chillando del dolor por lo grande que la tiene

por | 25 noviembre, 2018

-Estate quieta Alba -Déja que la vea. -Me da vergüenza. -Que no te de vergüenza. Ya sé que tienes la polla pequeña. Eres un enano. Mi primo el enano. -Tu primo Carlos. -El enano. Venga, enséñamela. Alba, una joven rubia, de diecinueve años, ojos verdes, tetuda, alta y delgadita, estaba en la casa de sus tíos (habían salido a cenar) en pijama, en la biblioteca, sentada en un sillón a la vera de su primo Carlos, un enano moreno, de veinte años. -No te la voy a educar, a no ser… -¿A no ser, qué? -Salvo que me enseñes las tetas y.. -Vale, te las enseño. Alba levantó la parte superior del pijama y le enseñó las tetas. Eran grandes, puntiagudas, con grandes areolas y buenos pezones -Ya está. Venga, enséñamela. El enano no se aguardaba que su prima le enseñara las tetas, y debió pensar: “Ya puestos…” -Y me las dejes chupetear, y.. -Vale, chupa. El enano sabía chupetear bien. Pero de cinco minutos estuvo magreando, chupando, lamiendo y mamando las tetas y chupando, mordisqueando y pellizcando los pezones sin que su prima lo parara. Se detuvó cuando deseó. Alba estaba roja como una grana, cuando le dijo: -Es tu turno. Enséñame la polla. -Y si me dejas tocarte el chochito. -¿Solo tocar? -Solo tocar. -Toca. El enano metió su mano en el pijama y de las braguitas. Alba tenía el chochito chorreando. La masturbó con 2 dedos, Alba se dejó. El enano quitó la polla, que la había tenido todo el tiempo en situación vertical, agarrada por el cinto. Alba, a verla, exclamó: -¡¡Pedazo de leño!! ¡¡Es más grande que !! El enano ya fue a por todas y cada una. -¿Follamos, Alba? -¡¡Sí, tengo curiosidad por saber si me entra!! Le entró. ¡Vaya si le entró! A presión, mas le entró, y Alba tuvo el mejor clímax de su vida. Se lo dio su primo el enano, sí, enano. Se agradecen los comentarios buenos y malos.

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