Masturbandome con mi hermana

By | 9 febrero, 2016

Jamás se me bajó la erección, así que me trepé al colectivo completo con mi verga en su interpretación mayor. Tal se imaginan estaba bien lleno. Era tanta la ira que llevaba que ni siquiera me di cuenta tras de quien me estaba ubicando en el corredor. Debía ser una abogada por su tailleur azulete con falda tala, portafolios, arreglo recogido y tacos altos. A las dos cuadras me tanteó, sacó el culito para atrás y se encontró con mi bulto. Le encantó. De modo que se dedicó a gozarlo todo el crucero. Si lo tenía duro, ahora explotaba. Era muy difícil aguantar a ese culo estupendo, con tanga insertada en el centro, frotándose contra mi trampa. En un momento siento una mano que me baja el cierre. Ella quería degustar pulpa dura falto intermediarios. Agarró mi falo y lo llevó diestramente abajo de su poda falda. Al sentir su piel no aguanté más… me corrí. Una buena descarga lechera quedó sobre sus cachas que andá a saber si su faldita llegó a tapar. Con la bragueta aún abierta y aprovechando la parada, bajé del autobús, necesitaba caminar al fresco antes de encerrarme en la bufete.

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