Mi experiencia gay

By | 20 noviembre, 2016

Me llamo Javi, tengo veintitres años y os voy a exponer mi primera experiencia carnal con un hombre. La confirmación es que desde hace años he pensado si era hetero, homo o bisex, jamás lo he tenido claro para ser confiado.

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Aunque continuamente he tenido relaciones con mujeres, incluso me han atraído mucho los hombres, de allí mi confusión mental. Por este motivo desde hacía unos meses andaba viciado en las redes y webs de temática gay, aparte veía con aplicación películas porno de hombres musculosos, guapos, depilados…
Conforme veía una peli de tios acababa metiéndome un índice o dos por mi culo y me hacía una soberana paja. Pensaba que efecto tendría si me metiera una moza tan grande tal las que salían en las películas. Tal era mi empeño y morbosidad, que empecé a chatear con un chico en una de estas webs gays. Se llamaba Mario y era de mi ciudad, tenía veintidos años, era guapo, cuerpo de bandera y excesivo extravertido. Cogimos tanta confianza que durante dos semanas no paramos de chatear y hacer genitales por la web cam, nos encantaba enseñarnos los cuerpos y masturbarnos hasta corrernos uno delante de ajeno. Después de llegar a ese extremo no quedaba otra que pasar a la correlativo fase, que no era otra cosa que vernos en mujer y follar. Mario me invitó a quedar en su casa el fin de semana, vivía sólo por el centro de la ciudad y concretamos el vernos a las 21.00 el continuador sábado. Yo a modo nunca había estado con un hombre, hice los deberes y me preparé adecuadamente para la ocasión. Me duché, me acicalé, me puse una pera tal toca en estos casos y compré preservativos por si acaso. Llegué escrupuloso a su casa y toqué al timbre del portal, actualmente arriba en el descansillo estaba nervioso pero al mismo ciclo agitado a modo un doncel en su primera vez. Llamé a la abertura y Mario me dijo:

¡Buenas Javi, pasa estás en tu casa! ¡Hola Mario, gracias!

Nada más cerrar la portón, Mario se abalanzó sobre mí y me besó exento más, yo por supuesto me acento llevar y lo besé profundamente, nuestras lenguas jugaron unos segundos…
¡Perdona Javi pero tengo muchas ganas! ¡¡Pues no perdamos el edad entonces!!

Entre besos y arrumacos me llevó a su habitación, por el pasillo nos íbamos desnudando tanto podíamos y seguíamos besándonos con arrumacos. Una vez en su cuarto me tiró en su catre de matrimonio y se desnudó por completo frente a mi, dejando su abundante pene al descubierto, yo hice lo mismo.

¡Javi mira que dura la tengo, quiero que me la chupes!

Yo no dudé en absoluto y se la mamé con determinación, despacito pero firmemente para satisfacer a mi amante.

¡Qué ganas tengo de follarte Javi!

No me daba espera iba bastante salido y de verlo me ponía mucho incluso a mi. Le seguí la corriente y me puse a cuatro patas tal me ordenó, comenzó a chuparme el ojal y me lubricó el agujero del culo con un líquido que gastan los gays a principio de todo.

Me introdujo su falo escaso a exiguo para que no me doliera, yo notaba escozor pero al mismo ciclo me estaba gustando. Mario me decía que era frecuente que a principio doliera o escociera pero que luego te acostumbras y es algo acostumbrado. Me embestía despacito hasta que en un momento dado me la metió inclusive el fondo del todo, notaba sus abultamiento en mi culo y me tenía agarrado por las caderas para que no pudiera escaparme, me volvía loco su polla y yo que mordisqueaba la cabezal gemía de placer.

Los dos estábamos disfrutando mucho, se notaba por los gritos que dábamos…
Después de bastantes minutos, Mario me dijo que estaba cansado y que quería que lo cabalgara un rato, yo atónito me puse de cuclillas sobre él y me metí su muchacha gorda y grande demasiado lentamente inclusive que conseguí introducirla del todo, fue entonces en el tiempo que empecé a moverme sutilmente encima de él y nuestros cuerpos se fundieron en uno…
Después de varios minutos, Mario me dijo:

¡Javi me estoy volviendo loco, tengo ganas de correrme!