Relato Amor filial

By | 31 enero, 2015

Cabello largo, sus senos eran grandes, sus piernas poco delgadas quedaban perfectas de por medio su amplia falda. Bajo su escote se mostraba un carente pasadita de peso, algo que le quedaba acabado. Un tris luego al salir de la autopista me dijo que se ponía nerviosa en el tiempo que la miraban de esa manera; ¿de qué manera..?, -dije inocente-, No te hagas que no te queda –replicó-, así continuamos en silencio inclusive que parqueamos en el subterráneo del edificio en el cual vivía. La luz estaba mucho baja, a esa instante nadie transitaba por el lugar y mi sitio estaba algo retirado. Bajé del auto y muy lealmente abrí su salida, cuando Karol se puso de pie nuestros rostros quedaron muy cerca, sus senos tocaron mi pecho y tanto por arte de magia terminamos de en el asiento trasero del vehículo besándonos perdidamente; mientras Karol mantenía cerrados sus ojos, yo me daba un cóctel con sus senos que asomaban absolutamente sobre su blusa, eran tan suaves que parecía que fueran a reventar en el momento que los oprimía o los succionaba, su aureolas eras rosadas y coronadas por dos recadero llenos de deseo que apuntaban hacia mi boca mientras la chiquilla los sostenía con sus manos para que yo pudiera beber de ellos; introduje mi mano bajo su falda buscando con mi gordo su vaginita pero su manita me detiene, toma mi extremidad y la guía bajo sus braguitas, la sumerge en su niebla, la costal de nuevo y me la lleva hasta la boca en el cual pruebo sus jugos virginales. En esos momentos mi bálano está a modo una cantil y Karol lo sabe, baja mi cremallera baja mi bóxer y toma con su manita mi falo…, se aproxima y me ofrece sus lindos labios mientras agita mi pene suavemente; es un hermoso ósculo, me traslada al edén, quisiera que ese momento no terminara jamás pero Karol me dice bajito que me va a dar un regalito, movimiento seguido se quita la blusón y está a horcajas sobre mí manteniendo mi glande y sus senos preciosos a través de los dos…, trato de quitarle la falda pero me detiene colocando sus senos al alcance de mi boca escaso dejar de masturbarme. Los minutos pasan haciendo por poco imposible evitar mi eyaculación, entonces Karol dice con entrada entrecortada que ella igualmente está que se viene, que lo hará ella misma, introduce su manita a través de sus piernas e inicia una danza con sus caderas al ritmo de su anular bajo la falda y su mano en mi verga subiendo y bajando cada vez más rápido. Yaaaa Karitooo –gemí roncamente-, una ola de secreción subió alcanzó su rostro y se deposito en sobre sus blancos senos, nunca había visto tanto en mi vida, sólo en las películas porno; mirándome fijamente atrapó con su lengüita el leche que tenía valla de su boquita y con sus manitas se aplicó es resto de simiente sobre sus pechos reinició su masaje, collado los ojitos, apretó sus dientes y exploto en medio de un gesto de temblor desbocado para completar desvanecida sobre mi pecho. Era un espectáculo maravilloso, sus olores a sexo fresco anexo a mis aromas fuertes se mesclaron enteramente mientras mi bálano continuaba elevado prisionero en la mano de mi novedad dueña. Han pasado unos minutos, dentro del vehículo hierve el atmósfera, Karito se incorpora escaso soltar mi bálano, allí de liberarlo lo lleva a su boca y mientras oprime mis testículos con una manita…, con la otra mano frota mi inflamado falo. Estoy embelesado, Karito me mira con su presa en la boca, se sonríe y cierra sus ojos, por instantes saca mi pene de su boca solo para frotarlo un entre sus senos y regresarlo a su boca donde continúa mi contienda por no venirme de nuevo. Pronto esa lechita será mía –dice Karito en el momento que siente mi indiscutible venida-, apenas alcanzo a tomarla del cabello y mi volcán estalla adentro de su boquita, mi esperma acullá de desengañar a mi mujercita la anima a beber toda mi energía mientras exprime mi glande ayudándose de sus manitas a tragárselo todo en medio de rugidos de placer…, se lo ingestión todo y con un gesto juguetón se saborea. Que cuadro tan hermoso era ver su carita radiante tapadera de leche, sus cabellos con pequeñas gotas de esperma seca y sus senos brillantes por mi eyección, finalmente era una obra de arte –pensé mientras me recostaba exhausto-. Hoy en este mundo acomodando mi pantalón le sugiero a Karol que subamos al estrato a lo cual responde actualmente vestida que no porque se le hace tarde, pero podíamos repetir la faena en el momento que yo quisiera anotando que de lo que hubo hogaño no pasaríamos porque quería llegar virguita al matrimonio. Subí al estudio tiro un bulto para disimular mi porfía y nos marchamos…, más tarde me llego un mensaje de texto “Siempre que quieras una paja o una mamada… llamame. Karol”. Actualmente la llamo cada mes pero a veces ella es la que me llama.

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