relato erotico gay, pollas gordas

By | 22 enero, 2015

Y hoy era él quien se movía hacia arriba y hacia abajo para que mi verga le invadiera cada vez más adentro del ano, hasta que se sentó totalmente sobre mí para que toda mi verga le penetrara, mientras yo le decía al oído que le estaba partiendo el culo y él a través de gemidos me decía que evidentemente y que lo quería más adentro. Él se entregaba con la verga liberación bailoteándole de un costado al distinto tal un resorte, mientras de su culo entraba y salía mi verga con toda libertad, dejando que sus asentaderas rozaran y a momentos aplastaran mis testículos, por lo que yo me acomodaba más avante para que así mi verga totalmente erecta ocupara su culo y mis testículos no sufran el acometimiento de sus nalgas, a momentos me ponía a disfrutar de su verga agarrándola y dándole poco de fricción a modo de que se ponga rígida, pero por la posición en que me encontraba era difícil mantenerme mucho rato haciéndolo, por lo que mejor me ocupaba de resistir su peso arriba de mí.

Terminé moviendo mi panza y toda mi zona genital hacia arriba para clavar más mi pene en su culo, resistiendo todo su peso y mi peso en brazos y piernas, el por su parte había acomodado sus pies además del asiento de tal modo que venía con todo su culo abierto sobre mi verga, actualmente sentía que mis piernas se acalambraban pero en cada acometimiento que le daba, su culo caía con más peso sobre mí y eso hacía que mi verga se exteriormente más interior todavía, produciéndole una dolorosa excitación que le hacía plañir con fuerza, sus gritos eran escandalosos, pero él estaba perdido en su entusiasmo recibiendo mi verga en su culo abierto y mantenía sus ojos cerrados todo el años y la boca abierta gimiendo dolorosamente. Al colofón actualmente no pudo contenerse más y de su verga empezaron a derramarse gotas de esperma por todos lados, regándose por todo su pecho y sus muslos gotas blancas, unas cuantas de esas gotas alcanzaron mis testículos obviamente y él sólo agitaba su verga a modo un resorte desprovisto control y se abandonaba a ese momento de clímax. Luego que se dejó caer con todo su peso sobre mí, quedando aun con mi verga dentro de su culo, yo empecé a recuperarme de mi fogosidad, tomaba aire, y de a exiguo recobraba la conciencia de que estábamos ahí en la banca de la plaza teniendo genitales, de que estábamos prácticamente desnudos o con nuestros sexos expuestos en plena callejón y mi confusión fue grande en el momento que a pesar de la oscuridad de la crepúsculo, gente se había puesto a nuestro aledaños formando una media luna y nos estaba viendo cerca aunque pegados con mi verga en su culo, de inmediato lo empujé a él hacia avante para desatar mi bálano de su recto, a lo que él respondió con desgana y no cooperaba con su peso además de mí para hacerlo a un lado; para que saliera de su fogosidad tuve que decirle que había gente ahí y que nos estaban mirando, entonces recuperándose inminentemente abrió los ojos y vio a toda esa gente a nuestro aproximadamente: había dos chicos que miraban atentos nuestras vergas, parecía que ni siquiera pestañaban, pero tenían nuestras vergas clavadas en sus pupilas y se notaban excitados por el bulto que tenían en la parte delantera de sus greguescos, a lado de ellos un chocho con los brazos a sus costados y las manos apoyadas en su talle, mantenía su saco abierto dejando ver toda la parte de avante de su blusa y asimismo nos miraba atento, mas con el expresión frunce, más al lado dos muchachas nos miraban con total asombro en individual una de ellas que se había agachado hasta apoyar las manos en sus rodillas extendiendo el culo hacia atrás para mirar bien, tenía los ojos y la boca bien abiertos, mientras que su compañera se había puesto pellizco relaja mirándonos, al mismo tiempo que aprovechaba la postura de su amiga para tocarle el culo con una mano, por lo que caí en cuenta vertiginosamente que la otra muchacha había quedado más sorprendida porque su amiga le estaba tocando el culo en plena plaza, a la vista de todos, que porque nos estaba viendo a nosotros con las vergas descubiertas.

Cuando actualmente quedamos totalmente relajados sobre la banca, los dos sentados y falto molestarnos en cubrirnos puesto que nos habían visto por demás desnudos y follando. Fue que él completamente suelto de cuerpo, lanzó una risita y agarrado de su verga, frotándosela dijo a entrada viva y desprovisto quitar la sonrisa de sus labios “quien se anima a hacerlo con nosotros, eh”, él estaba allí en medio de la plaza agarrado de su verga mirando a nuestros ocasionales mirones, y hablando no sólo por él sino por los dos, ofrecía sexualidad públicamente, yo pensé que ninguna persona se animaría y quedaría todo de por medio risas y buenas noches, pero no fue así, a pesar que todos se rieron disimuladamente, nadie se movió de su lugar y luego de unos segundos fue el caduco que, mirando a entrambos costados libero sus brazos de los costados y alzando la mano dijo: “ Yo sin duda quiero” y yo no fui el único sorprendido ya que de inmediato todas las miradas se dirigieron hacia él, a lo que argumento diciendo: “es que ya me hace mucha falta” y a lo así se fue acercando hacia nuestra banca paulatinamente, con su paso cansado, puesto que estamos hablando de un carcamal de unos setenta y cinco años o más.

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