Relatos Gays: Historia con Taxista

By | 10 enero, 2015

Al acabar una buena cena con dos de mis mejores amigas decidimos que actualmente era un disminuido tarde ya que en un miércoles los trío teníamos que irnos a descansar temprano actualmente que porvenir todos trabajábamos, bueno eso creía yo que iba a ciertamente descansar.

Al finalizar una buena comida con dos de mis mejores amigas decidimos que ahora era un escaso tarde ya que en un miércoles los terna teníamos que irnos a descansar temprano ahora que porvenir todos trabajábamos, bueno eso creía yo que iba a verdaderamente descansar. Caminábamos por las calles del Centro Histórico de la ciudad. Yo tal es estilo libro mi taxi en la borde del tempo de San Diego. Fue rápido como perpetuamente. Me subí. -Buenas Noches, me lleva a (tal dirección).- El cordialmente me saludos y respondió tanto todos los taxistas lo hacen. Era un chacal, joven para mis gusto unos 25 años si tenia.- -Que mija, mañana si se va a ser o que.- Dijo el a una chica que vendía elotes frente al santuario. Esto me saco un corto de caracol pero para ser honestos no le tome importancia.- La machacha dignamente se negó y continuamos nuestro camino hacia mi destino.

-Uno les va a dar sexo y se pones de modo.- Me dijo el conductor, me pareció proporcionado gracioso su explicación. Después de esto comenso una platica un poco subida de tono, en el tiempo que me pregunto “como se les dice a las personas que les gusta que les den” supe hacia en el cual se dirigía esto. La charla no fue mala para ser certeza, platicamos de lo que creo que todo el mundo debería de hacer que es examinar a la máxima potencia nuestra sexualidad, actualmente sea con hombres solo por el simple hecho de experimentar o con mujeres. En base a la conversación tan confiada que teníamos me pregunto.- ¿Entonces tu eres gay?.- Si, respondí.- Llegamos a mi casa y me dice. “Haber en el momento que me das unas chupadillas, solo tu dime si tienes un lugar.- Para mi suerte mi casa estaba sola, y solitaria todo lo imprescindible para pasar un buen rato con ese bello chacal. -Pues estoy solo, quieres entrar.- El estaciono el taxi y accedió a entrar.

Al entra, ni ya me dio duración de dejar mis cosas en el cuarto cuando hoy solitaria sus manos jalandome hacia su anca, me comenzo a tocar por la espalda el cogote de una manera fenomenal, constante beandome y con sus manos dentro de mi pantalos tocaba mis pompis, abriendolas y mentiendo los extremo en mi ano, todo iba excesivo rapido, me voltio hacia su cara broncamente y nos dimos un beso en la boca, Divinidad que bien besaba, su sotabarba me picaba en toda la cara, esa barbita de candado que nos derrite a todos, le quite la zapatilla guanga que ellos acostumbran usar y para mi sorpesa encuentro dejabo de ella un hermoso y esculpilo cuerpo, con el pecho tatuado alguna enunciado que no entendi, sus besos un poco atrabancado para mi gusto, asi que decidi tumbarlo en el sofa, agarre una bandana roja que estaba en el, tome sus manos, la lleve hacia arriba de su jamás y lo afianzamiento. “Dejamelo a mi” le dije al oido, “Hasme lo que quieras putito” Es me prendio mas de lo que creia. Lo segui besando pero esta ves de una manera mas tranquila, despacio que el disfrutara lo que es ciertamente tocar a un hombre, el me respondia de una buena manera, escaso pedir autorización, baje por su cogote mientras mis manos exploraban toda la dicha que llegaria a tener esa tenebrosidad, veinticinco cm de pasion me eran mas que suficiente, baje con mi lengua por su pecho, le empece a lamer los pesones, el simple hecho de escuhar sus gemidos y sus rapidos latidos me decian que todo iba conveniente bien, mi traviesa lengua baja por su marcado vientre, con mis besos recorri todo de el, y llegando inclusive la mejor parte, desabroche su pantalon, “Te va a encantar lo hay ahi debajo putito”

Me dijo. Llevaba unos boxer blancos, y comence a jugar con ellos, quitandolos y bajandolos con mis dientes al mismo edad que con mis manos tomaban su maravillosa verga, deseperadamente la saque, era mejor de lo que mis manos habian sentido, grande, gruesa que apenas cabia en mi boca, con tantas venas que perdi la cuenta, escaso dudarlo un lugarteniente mas y llevado por la lujuria la meti a mi boca, empece con una mamadas tranquilas, “Asi mi putito, cometela toda” subia en momentos inclusive la cebeza del glande y con mi lengua hacia circulos en ella, eso al parecer le facinaba, no paraba de decirme “Que Rico me la mamas putito, tenias razon, los gay lo hacen mejor” La palabra putito m prendia cada ves mas, bajaba y susbia mi boca por el tronco de su verga, el se retorcia de placer, baje mas y comence a meterme sus embrión en mi boca, vaya que eran enormes. “Quitame la bandana de las manos puto, te quiero comer ese rico culito que tienes para poder metertela toda” No lo pense y lo hice, la sumisa pasiva que llevo dentro salio a flotación, me levanto del suelo y contacto con pasion, me bajo el pantalon que yo aunque llevaba puesto y me puso en cuatro contra el sillon, comenzo darme de nalgadas, una después de otra “Ya comete mi culito” dije yo deseperada, bajo su cara y me dio el mejor mimo negro de mi vida, su lengua sabia fielmente lo que solitaria que hacer, su perilla me raspaba las fibras externas de mi ano, esos se sentia maravilloso, lo queria ahi toda la tenebrosidad, “Te la vas a comer toda putito, toda mi verga en tu culito”

Rapido subi a mi cuarto por los condones y regrese. Se lo puso y empezo la mejor parte, me volvio a poner en cuatro, su cabeza era ancha como toda su verga, batallo un poco para meterla por completo, me dolio como no crei que iba a doler, “Que no te duela perrita, te va a gustar” “Dejale ahi solo un momento” Queria sentirla ahi dentro en todo su explendor, me mando por un tubo, su mete y saca, sus embestidad todo fue genial, exploté de placer

Deja un comentario