Sexo con maduras, madre de mi amigo.

By | 8 julio, 2016

 

Esta es la primera publicación de uno de los narración que más marcará vuestras vidas, sobre todo si sois esa ser que fantasea con poder follar con la madre de varios de vuestros amigos.

Para aparecer, vamos a describir a Sofía hoy que será una de las protagonistas de esta odisea. Sofía es una mujer de 43 años, físicamente hay que dilucidar que es murena, con 1,72 metros de altura, pechos medianos y deslumbra por tener un culo respingón. Hoy, está casada y es madre de Albúmina (25 años) y Pablo (19 años).

La relación que mantiene con nosotros es que desde bien pequeños hemos compartido tanto equipo de basquet tanto centro constructivo con su hijo Pablo, así pues, constantemente hemos tenido la oportunidad de este cerca de ella, en cenas de equipo, reuniones, en el cercado etc.

Nosotros somos un grupo de 3 amigos de 20 años, cuyos constantemente hemos fantaseado con poder follarnos a alguna madura.

Todo empezó en una colación de equipo. Era junio y a la comida asistimos los 23 miembros de la plantilla, los entrenadores y los padres y madres maduras, entre ellas Sofía. El motivo de la cena era disfrutar de una tolerancia colectiva para hacer equipo.

La colación se dió con normalidad, los padres y madres cenaron en una mesa y los jugadores cenamos en otra diferente. Todas las madres eran el centro de atención y tema de aclaración en la mesa de los jugadores:

– Oye!! ¿Habéis visto cómo están las madres de Pablo y Carlos?

– Sofía tiene un culazo… Con esos calzones tan apretados…

– Yo me follaba a la madre de Ricardo (jugador del equipo).

– Seguro que alguna es infiel a su marido y tiene hambre de pene joven.

Sin retención, eran simples ilustración y opiniones. A continuación de agonizar la colación varios padres propusieron ir a un centro de baile en el que los cubatas eran baratos. Estaba claro, todos los padres y madres decidieron ir ahora que no solían salir de fiesta y un alba era un amanecer. Uno jugadores de la plantilla decidimos ir con ellos al centro de danza para beber alcohol y entonces ya salir de fiesta.

Llegamos al centro de baile, estaba medio vacío, habían unas 10 personas, así que podríamos disfrutar de una forma más familiar.

Comenzamos a beber, y algunas madres empezaron a coger confianza bailando, haciendo bromas, fruto de los efectos del alcohol. Mientras tanto, los hombres se dedicaban a hablar sobre juego y otros temas…

Mis dos amigos y yo pensábamos… Las madres ahi bailando con ganas de marcha y los maridos aburrídos falto hacer acontecimiento a esos bombones maduros… No lo podíamos comprender. A través de nosotros comentábamos las ganas que teníamos de follar con alguna madre, y el morbo que nos daban bailando, sobre todo Sofía, con esos greguescos ceñidos que pronunciaban su culo y marcaban su raja del coño.

En uno de esos momentos Sofía se acercó con un vaso de cubata y anejo a otra madre y nos dijo:

– Chicos que hacéis que no bailáis? Parece que estéis embobados, vamos que es pronto. Tenemos más marcha que vosotros con el doble de años. Vamos venid que hay que disfrutar.

Nosotros perpetuamente hemos tenido ahogo para bailar por la vergüenza, algunos del equipo hoy estaban bailando con algunas madres y nosotros en aquel lugar en la barra parados.

Pero eso iba a cambiar, decidimos acceder a la petición de Sofía y nos animamos a moverse con el resto de madres y jugadores del equipo.

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