Todos mis relatos, soy laura

By | 21 enero, 2016

Hola SOY LAURA

 

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Hola, soy Laura, estoy sola en casa y bien dice el dicho que la desidia es madre de todos los vicios. Por consiguiente únicamente tal no está mamá, me puse a singlar por el internet y llegué a la página “Todo Cuento. com”, y seguí buscando y me puse a leer unos relatos de erotismo no consentido, me gustaron y por eso me animo a contar lo que a nadie he comentado antiguamente.

Desde luego que mi nombre no es Laura, no digo mi nombre verdadero porque no quiero que algún conocido sepa de lo que me pasó y que les bulo.

Actualmente tengo 16 años y tuve genitales no consentido en el momento que tenía 12 años.

No voy a mentirles que soy una rubia de un con setenta mts. de estatura con un cuerpo super, no, soy una chica normalita.

Cuando tenía doce años difícilmente llegaba al 1.50 mts. de estatura, delgadita pero actualmente mis formas empezaban a pronunciarse.

Papá es un hombre muy trabajador y por consecutivo nunca está en la casa, excepto los domingos.

Mamá sale mucho de la casa, es asaz filantrópica por lo que siempre que llego del colegio, la casa está con solo la mujer que hace el aseo.

Mi hermano es cinco años mayor que yo, alumno de la prepa al momento de mi narración.

Tanto mi hermano tanto yo, eternamente estamos llevando a casa para estudiar, yo compañeras del colegio y él compañeros de la prepa, aun de vez en en el momento que puedo ir a estudiar a casa de alguna compañera del colegio.

Mi mejor amiga, María Elena, a quien le decimos solo Nena, vive empalizada de mi casa y continuamente o estoy yo en su casa o ella está en la mía haciendo labores.

Nena es hija única y al igual que yo, continuamente está sola en casa, por lo que hemos hecho asaz buena aprecio.

El data de mi experiencia sexual no consentida, fui tanto siempre a la casa de mi amiga Nena; toqué el timbre de la portón y quien me abrió fue su papá; le pregunté por Nena y me dijo que había libidinoso a un mandado, que pasara a esperarla por consiguiente Nena no se iba a tardar.

Como tengo mucha confianza en la casa de Nena, entré a esperarla carente ningún mal intuición, el papá de Nena me dijo que me pasara a la sala de ella a esperarla, ya que invariablemente hacemos las faenas en su recámara, así que me fui a esperarla; entré y vi la procesador prendida y con algunos programas minimisados.

Me senté frente a la procesador para pasar el periquete mientras llegaba Nena y abrí unos de los programas minimisados y aproximadamente pequé un salto al ver que eran puras chicas desnudas y digo chicas porque eran asaz jovencitas y muchas por poco niñas. De momento no supe que hacer o que pensar, como que no me cabía en la cabeza que Nena estuviera viendo esas fotos, luego si bien, ahora en algunas pocas ocasiones habíamos visto en su calculadora fotos de desnudos, pues eran fotos de chicos o de parejas teniendo sexo, pero no de jovencitas o niñas desnudas, pues bien que sé poco de eso, no creo que mi amiga Nena fuera de esas que le gustan las chicas.

Estuve pasando de hoja en hoja y estaba super distraida, cuando oí la dicción del papá de Nena que me dijo:

– Son lindas chicas, ¿no crees?

Entonce si que di un gran salto de la banqueta. El corazón me latía tan fuerte que podía atender mis propios latidos.

– Mira esta, me dijo el papá de Nena, se parece a ti.

Y me señaló a una muchacha que depende yo no se parecía a mi en nada, pues esa chiquilla tenía más formas que yo.

– Y mira esta otra, se parece a Nena, me dijo el señor mientras apoyaba ambas manos en mis hombros.

Creo que empecé a temblar y el papá de Nena lo notó, por consiguiente me dijo:

– ¿Qué te pasa?, no debes ponerte nerviosa, son fotos inocentes, no tienen nadie de malo, son fotos de chiquillas desnudas únicamente, Nena y yo las vemos con constancia.

Ahí ese “Nena y yo las vemos con constancia” tanto un golpe en la cabeza, no entendía, no creía, no oía bien lo que el señor seguía diciéndome.

El papá de Nena, carente quitar una de sus manos de mi hombro, con la otra siguió pasando de llana en llana, señalándome a algunas chiquillas que a él le parecían mejor.

– Mira está, me dijo el papá de Nena, mientras me señalaba a una muchacha pelirroja con abundantísimo filamento púbico, ¿no crees que tiene demasiado mechón a través de sus piernas para su edad?

Yo no atinaba a decir nada, estaba tal estática con la vista fija en la mampara de la procesador.

– Mira esta otra, dijo el señor, sus tetas son muy grandes para su edad, por consiguiente considero que pasivo ser… cuando mucho de tu edad y tú…
Sentí que se me helaba la sangre, por consiguiente el papá de Nena puso una de sus manos en una de mis tetitas y empezó a sobarla.

– Tus tetas van de pacto a tu edad, dijo el señor, Nena las tiene poco más o menos igual a ti, pero un poco más chiquitas.

Sentí distinto golpe en la cabeza, ¿cómo era posible que el papá de mi amiga me estuviera acariciando mis tetas y me dijera que su hija las tenía aproximadamente del tamaño que las mías? ¿Qué incluso a Nena, su hija, aun se las había tocado, acariciado a modo lo estaba haciendo conmigo?

Yo quería pararme e irme, pero no podía, mis piernas no se movían, no obedecían a lo que mi cerebro medio pensaba.

El papá de mi amiga siguió pasando páginas y señalándome niñas… que esta está así, que esta otra tiene esto, que … y me señalaba a
las niñas desnudas y seguía acariciando mis tetitas.

Entre caricia y caricia desabotonó mi blusa y metió la mano
por debajo de mi camiseta, pues no usaba todavía bra, y directamente empezó a
acariciarme. Sentía que no podía respirar, que no podía moverme, quería
gritar, pero al mismo tiempo sentía que toda mi piel estaba caliente y me
dieron ganas de orinar.

– Necesito ir al baño, dije tan quedito que yo misma apenas
pude oír.

– No creo que sean ganas de hacer pipí, me dijo, lo que
pasa es que estás sintiendo tus flujos que te mojan la panti, ¿nunca has
tenido un orgasmo?

Yo sabía que era un orgasmo, pues mi amiga Nena me lo había
dicho, e inclusive Nena me había enseñado a masturbarme y mis orgasmos
empezaban a aflorar.

El papá de mi amiga desabrochó completamente mi blusa y me
levantó la camiseta quedando mis tetitas descubiertas y luego puso sus dos
manos en ellas y siguió acariciándome.

Yo estaba tan asustada que no sabía que… no sabía nada…
sólo sentía que me ahogaba, me costaba trabajo respirar.

El papá de Nena tomándome de las axilas me levantó y él
ocupó el lugar de la silla, me puso frente a él y me pasó la lengua por mis
tetas, yo me estremecía y sentía que me orinaba.

Y empezó a succionar mis tetitas… me dolían…

Con un brazo abrazó mi cintura mientras que con el otro,
puso su mano debajo de mi faldita y entre mis piernas y empezó a frotarla ahí.

Al poco metió más la mano y bajó mi calzoncito.

– Levanta los pies para sacarlos, me dijo.

Sin pensar lo que hacía, levanté un pie y luego el otro y
el papá de mi amiga me quitó completamente mis calzoncitos y los aventó a la
cama de Nena y siguí frotándome la entrepierna sin dejar de chupárme mis
tetitas.

No me di cuenta a que hora él se sacó su cosa y acercándome
la puso en contacto con mi entrepierna. Yo me estremecí al contacto de su pene
con mi piel, ya los conocía en foto, pero nunca había visto uno en directo. De
repente me cargó y me acostó en la cama de Nena y abriéndome las piernas él se
acostó en medio de ellas, pensé que me iba a apachurrar, pero no, él se
recargó en sus codos por lo que yo apenas sentía su peso, bajó una de sus
manos y agarrándose su pene me lo puso entre las piernas y lo empezó a mover
de arriba abajo, frotándome ahí sin dejar de chuparme mis tetitas. Luego se
quedó quieto y sentí que hacía presión, al principio pensé que era con su mano
y luego me di cuenta que era con su pene, trataba de metérmelo, pero no
entraba.

– Afloja el cuerpo, me dijo, pon el cuerpo flojito y verás
que no te duele nada cuando lo meta.

Yo temblé por lo que me dijo y sin pensarlo debí aflojar el
cuerpo pues de repente sentí algo que me entraba, fue una sensación muy rara y
agradable al mismo tiempo y sobre todo, no me dolió, el siguió haciendo
presión y yo sentía que muy poco a poco me iba entrando su cosa, sentía que me
llegaba hasta muy adentro y me dio miedo y empecé a llorar, no por dolor, sino
por lo que me estaba pasando, pues de momento me di cuenta que había perdido
mi virginidad y que me habían convertido en mujer sin que quererlo.

– No llores mi pequeña, me dijo el papá de Nena, ya pasó lo
malo.

Yo tenía mucho sentimiento y no dejaba de llorar.

– Quieres que te lo saque mi niña, me dijo.

No dejé de llorar, no le dije nada pero lo abracé
fuertemente como para refugiarme en él.

El estuvo quieto un rato y luego sentí que se salía de mi,
yo pensé que todo acababa y sentí ganas de que aquello de prolongara un ratito
más, pero luego volví a sentir que me la entraba toda otra vez para luego
sacarla casi toda y volverla a meter. Yo sentía que me quemaba y lo abrazaba
cada vez más fuerte y él seguía metiéndome y sacándome su pene y yo sentí que
me oriné y no me importó y luego sentí muy caliente adentro de mi y él se
quedó quieto y poco a poco me la fue sacando. Se paró y fue al baño, regresó
con una caja de kleenex y sacando algunos pañuelos de la caja me empezó a
limpiar. Cuando terminó de limpiarme se agachó y me besó en mi entrepierna. Yo
pegué un respingo, pero no porque no me haya gustado sino porque fue algo
rarísimo que nunca había sentido.

Se acostó a un lado mío, de lado, abrazándome.

– ¿No te lastimé mucho? me preguntó.

– No, le contesté, creo que no me duele.

– ¿Te gustó?

– Si, le dije yo volteando a verlo.

– Que bueno que te haya gustado, fue lindo de tu parte,
eres una niña muy valiente y muy hermosa.

– Te lo puedo hacer de nuevo?, me preguntó.

– Si, le dije yo, ahora a sabiendas de lo bonito que es
tener sexo.

Me empezó a acariciar y a chupar mis tetitas y luego se fue
bajando poco a poco hasta que puso su cara entre mis piernas, me separó mis
piernas y puso su lengua ahí y empezó a moverla. Sentí que me oriné de nuevo.
Así estuvo mucho rato haciendo que me orinara varias veces y luego se fue
subiendo y se acomodó en medio de mis piernas y me la volvió a entrar y me
estuvo haciendo suya toda la tarde.

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