Un plan malvado y lleno de placer, 2 jóvenes planificando violar y cautiváis a sus madres para sentir sus coños calientes

por | 24 noviembre, 2018

Tras haber cogido a su vecino follando con su madre en casa, Juan, colérico y decepcionado, creyó que eran amantes y follaban prácticamente todos los días, y juró que la castigaría, que se follaría por todos y cada uno de los orificios a esa perra en celo, a esa puta calentorra. Lo que no sabía era que Rosa no había permitido en sostener relaciones íntimas sino había sido violada. Por otro lado, Pablo observó oculto de qué forma su madre se masturbaba en la amedrentad de su dormitorio, tras haberse dejado toquetear, delante de su hijo, el trasero y los muslos por Juan mientras que conversaban hablaban. Asimismo se juró a sí mismo que no solo su amigo gozaría de Marga, sino más bien asimismo , su hijo, se follaría a esa zorra calentorra que era su puta mamacita. Aquella noche recibió Pablo un whatapps de Juan donde le señalaba que, por motivos de trabajo, el padre de este no pasaría la noche del día después en casa, con lo que se podría ejecutar la próxima fase del plan, el de follarse a Rosa, la tetuda madre de Juan, la trasero gordito. Al día después Pablo, ya antes de salir de casa, comentó a Marga que esa noche la pasaría en la casa de Juan y no puso ningún inconveniente sino al revés, le pareció realmente bien que fuera con una persona tan agradable como su amigo. Lo que Pablo pensaba era evidente, que su madre deseaba pasarse a Juan por la piedra, la muy zorra. Como Pablo únicamente deseaba follarse a la madre de Juan y no deseaba que esta tuviese aún perseverancia de su existencia, acordó con su amigo que le introduciría en la residencia sin el conocimiento de la mujer. Y eso hicieron, quedaron Pablo y Juan una hora ya antes en un sitio cercano a la casa de este último y planificaron los siguientes pasos a efectuar. A eso de las 9 y media abrió Juan la puerta de la residencia y, viendo que su madre estaba ocupada, consiguió hacer entrar a su amigo y lo hizo ocultarse en el dormitorio de Juan, donde por norma general no iba su madre, de manera que si está se acercara a la habitación, Pablo podría ocultarse bajo la cama. En la cena Juan planteó a su madre tomar una copa de licor, sabiendo el sueño que la generaba mas, como iban a dormir, su madre admitió y no fue sola una copa sino más bien 3, acostándose después que de costumbre y, para desgracia de su hijo, cada uno de ellos en su cama. En la habitación de Juan, este cerró con cerrojo la puerta y durmió en su cama mientras que Pablo lo hizo sobre una colchoneta. Serían las 6 de la mañana cuando los 2 amigos se pusieron en movimiento, a sabiendas de que a esa hora Rosa estaría de forma profunda dormida en tanto que no acostumbraba a levantarse ya antes de las 9 y menos el día de hoy, tras el licor que había ingerido la noche precedente. En silencio entraron al dormitorio donde la mujer dormía de forma profunda sobre la cama. Estaba prácticamente tumbada bocarriba entre sábanas desorganizadas que apenas la cubrían el cuerpo, dejando sus bellas piernas desnudas al descubierto. Probablemente el alcohol que había ingerido la hubiesen provocado pesadillas en las que hombres con penes enormes se metían entre sus piernas, penetrándola. Quizás soñó con lo que la sucedió verdaderamente el día precedente, cuando la dejaron totalmente desnuda y la magrearon en el probador de señoras de los grandes guardes, o bien cuando el vigilante de seguridad la arrancó la ropa y la violó en su despacho, o bien cuando corrió desnuda en la calle delante de sus vecinas murmuradoras y del portero de la finca, o bien cuando el aborrecible vecino con el que en tantas ocasiones había discutido la violó en su cama. Incluso de esta forma Rosa dormía ahora de forma profunda y Pablo, al acercarse a ella, y retirarla la sábana que cubría su cuerpo, observó fascinado las inmensas tetas que prácticamente salían del ligero camisón de color crema que llevaba puesto. Al tener el camisón recogido podía querer asimismo sus pequeñas braguitas que apenas cubrían su apetecible sexo. Juan no se atrevió a acercarse, sino, conforme lo planeado, llevaba una cinta adhesiva pegada a la boca y se sentó en una silla alta que había fre

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